Le hemos visto deambular por el imaginario regional con un prolífico trabajo musical que destaca por su carisma. Rafael Cheuquelaf es músico, periodista y realizador audiovisual de Magallanes, reconocido como una figura fundamental en la escena musical electrónica de la región y del país, con una trayectoria de 30 años en el proyecto “Lluvia Ácida”, que comparte con Héctor Aguilar, en el cual fusionan sintetizadores, paisajes sonoros con temáticas de identidad regional, ecología y exploración antártica. Su búsqueda artística está trazada por un enfoque experimental y documental, con un profundo sentido histórico y social.

En este camino, hoy se suma su reciente obra titulada “Ecocidios”, de la que nos cuenta en la presente entrevista que te invitamos a leer.
Háblame de “Ecocidios”, cómo nació y si puedes comentar de qué va esta obra musical…
Este disco nace a raíz de una entrevista y de una improvisación en vivo que grabé para una serie documental próxima a estrenarse, llamada “Futuro a color” y que contó con el financiamiento del Consejo Nacional de Televisión. El tema se refiere a cómo las comunidades deben responder a la presión de grandes proyectos energéticos que se están levantando a lo largo del país, en nombre de la “transición energética”. Una que, si bien es necesaria, se la usa con los criterios colonialistas y extractivistas de siempre. En el caso del capítulo donde participé yo, la temática son los grandes proyectos de Hidrógeno – Amoníaco. En octubre del año pasado me grabaron haciendo música a orillas de Cabeza del Mar. Lo creado en esa sesión me gatilló el deseo de seguir componiendo en torno al tema. Para acercarme al sonido que tenía en mente para este trabajo, adquirí unos sintetizadores análogos semimodulares y en torno a su sonoridad fui tejiendo pistas que reflejaran mi inquietud en torno al tema ambiental en Magallanes y Patagonia en general. El resultado fue un disco de nueve temas instrumentales, que tiene fragmentos sonoros de reportajes y que evocan temas como la introducción de especies invasoras, el derrame de petróleo, el impacto de la salmonicultura, los incendios forestales, entre otros. Ha sido publicado en coproducción con el sello Pueblo Nuevo, con el cual tengo una relación de 20 años, publicando los discos más importantes del dúo Lluvia Ácida y algunos de mis trabajos solistas.
Escuchando «Ecocidios» es posible constatar que abordaste una variada gama de problemáticas socioambientales que afectan al territorio. ¿Cuál es tu visión sobre ellas y cómo crees que se van a desenvolver de aquí a una década en adelante?
Desde que tengo uso de razón he visto aquí dinámicas extractivistas que cada cierto tiempo se repiten, al amparo de discursos que homologan inversión extranjera y explotación del territorio magallánico con las ideas de «progreso» y «crecimiento». Cada industria que aquí se ha instalado funciona bajo la óptica de la propiedad y la rentabilidad a toda costa. No olvidemos que la primera de estas industrias, la ganadería, se levantó sobre el genocidio y el despojo contra pueblos como el Selk’nam y el Aonikenk, como una extensión del capitalismo global británico. Se vieron también otro tipo de industrias, que explotaron bosques y mantos carboníferos, dejando daños que todavía se pueden ver y, por supuesto, cesantía. Y en el mar, la salmonicultura sigue ocasionando importantes daños en fiordos y canales, incluso al interior de áreas supuestamente protegidas. Porque, a pesar de todo el manto de legitimidad que las empresas, los gobiernos y los medios de comunicación le siguen dando, el hecho cierto es que la ciencia ha comprobado que hacinar peces de una especie foránea es incompatible con la salud del mar. En el caso de los megaproyectos de Hidrógeno – Amoníaco (rotulados como «Hidrógeno Verde» por temas más publicitarios que técnicos), estamos hablando no de un parque eólico de tamaño promedio, sino de áreas de hasta tres veces el tamaño de Punta Arenas. La institucionalidad hoy está en manos de gente que privilegia los negocios por sobre la integridad biológica de los territorios y el bienestar social de sus habitantes. El que se quiera emplazar una industria no para el consumo interno sino para abastecer una demanda europea habla de la visión colonialista que hay detrás. Se fabricaría a escala masiva un recurso energético para que el llamado «Primer Mundo» mantenga su nivel de vida, pero los costos ambientales se quedan acá. La estepa no es un espacio vacío y es bastante más que terreno para pastar ovejas: son ecosistemas, donde habitan diversas especies de aves, mamíferos e insectos, algunos de los cuales están en peligro de extinción. Y cuando desaparece una especie, la nuestra se acerca un poco más hacia ese mismo destino. Creo que, a medida que transcurran los años y las condiciones planetarias se sigan deteriorando, Magallanes va a cobrar una gran importancia como refugio climático. El tema es si lo será para las y los magallánicos o para intereses foráneos, que ya tienen hace tiempo sus ojos puestos acá. Por eso es importante que cada vez más habitantes de este territorio cobren conciencia de lo mucho que aquí tenemos que cuidar y de lo fácil que puede ser perderlo.
En tu camino artístico siempre has tenido una voz presente en las problemáticas sociales ¿Cómo ves el panorama de los artistas en el escenario político actual chileno?
Yo creo que el artista no debiera ser un individuo desconectado del tiempo y época que le tocó vivir. De hecho, las obras que más resisten el paso del tiempo son las que de alguna manera testimonian lo que el autor pensaba sobre la sociedad de la cual era parte. Con Lluvia Ácida, dúo que integro junto a mi amigo Héctor Aguilar desde hace ya 30 Años, con frecuencia hemos basado nuestros discos en hechos del pasado («La Idea: Canto a la Federación Obrera de Magallanes» y «Puntarenazo») y también de nuestro presente («El Saqueo»). ¿Y en qué época estamos hoy? Yo creo que en plena Era del Algoritmo, en que el Poder Económico está usando recursos tecnológicos hasta hace no mucho inimaginables. Básicamente, para predecir nuestro comportamiento y manipularlo. No solo para ganar aún más dinero, sino también ahora para tomar el Poder Político, para así terminar de vaciar la idea misma de Democracia. En estos días incluso me he preguntado por el sentido de seguir haciendo música con cierta intención crítica, cuando esta queda sepultada por terabytes de pastiches digitales. Y la única respuesta que se me ocurre es que uno debe tener siempre una voz propia, sin importar cuantos la escuchan. Si logro a través de mi disco «Ecocidios» gatillar una reflexión, aunque sea en un puñado de personas, el trabajo que significó componerlo, grabarlo y publicarlo habrá valido la pena.
¿Qué proyectos musicales tienes en carpeta?
Por el momento, solo estoy pensando en la presentación en vivo de «Ecocidios«, que ya estoy preparando y que ojalá pueda realizar dentro y fuera de Punta Arenas. También estoy ocupado gestionando nuestro sello Eolo Producciones, con el que publicamos discos de música electrónica y experimental grabados en Magallanes. Más adelante espero retomar actividades con Lluvia Ácida, cuando tengamos definida una idea que queramos desarrollar, lo cual haremos con calma pues ya tenemos una larga discografía y la idea es sumar en calidad más que en cantidad. Ya habrán noticias de eso. ¡Muchas gracias por este espacio!
Disco «ECOCIDIOS»: https://pueblonuevo.cl/catalogo/ecocidios/
Videoclip «El fuego avanza»: https://www.youtube.com/watch?v=eMfPrUhwmNk
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